La universidad del Sufrimiento no le quita la palabra a el Poeta Campesino

El Poeta Campesino Tomas Corpaz Díaz, pasó la primaria en la escuela de la vida, el bachillerato, en las aulas del dolor, y terminó carrera en la universidad del sufrimiento; realiza el posgrado en estos últimos años pasando las más duras pruebas con el cáncer que lo agobia, aislado y solo en su casa, ubicada en el Corregimiento de El Dos, Turbo, Antioquia.

Largos días con sus noches saben de la dura incertidumbre de no tener nada, a veces, de no contar con agua para calmar la sed. Sus últimas fuerzas las dedica a grabar su poesía. Memoria viva para quien quiera ver desde otra mirada los paisajes y momentos de esta tierra. Su vida ha estado sujeta al vaivén de los días – largos por ciento -, sus sentimientos, sensibilidad y palabras. Escuchada por muchos, valorada por pocos.

El Poeta campesino vino a este mundo a la media noche del 1 de Enero de 1934, en Cartagena, llego a Urabá a los 14 años. Reseñan que Nunca fue a la escuela, es autodidacta, conocido popularmente como “el poeta campesino”; ha escrito más de tres mil poesías de diversos géneros, autor de obras tituladas Reseña histórica, prosa y poesía de Urabá y Urabá también es poesía. Desde entonces, le canta a todo. Al agua, al río, que hoy agotado como el poeta desaparece. Sensible a todo lo que ve y aun con una prodigiosa memoria recuenta su vida y recita sus poemas. La dignidad de su voz.

Autor entre otros del himno de Turbo. Como parte del patrimonio cultural de Turbo, y con la promesa reciente circulando en su memoria de que recibiría ayuda oficial del municipio, las difíciles condiciones  en que se encuentra el Poeta demandan de un apoyo urgente y un mínimo vital que garantice condiciones dignas, a quien es parte del patrimonio cultural de Turbo. Está a la espera de promesas hechas. Está a la espera de que su trabajo se recopile y divulgue. Está a la espera de la solidaridad y apoyo de la comunidad que lo escucho. Está a la espera, no de palabras de despedidas sino de solidaridad que ayude en sus difíciles horas. Está a la espera de hacer liviano el día antes de graduarse en la despedida del último poema de la vida.

Grabado para la memoria, nos recita:

Urabá, belleza y paz natural

Urabá, rincón bello del Caribe… allí, la dulce paz del río Atrato sucumbe en el oleaje que recibe su déltico caudal hermoso y grato.

Su belleza exuberante es natural Caribana es de jade esmeraldino, los Andes, en Necoclí besan el mar con el beso sagrado marandino.

En el Cerro del Aguila las peñas desafiando al Leviatán y al tiburón inmersas buscan tierras panameñas para unirse a Tacarcuna y al Ancón.

Otra cimera cresta, del Cuchillo, dominante en el austro de Urabá, lo veo desde el sur por bejuquillos, Villa Arteaga, Juradó y el gran Guapá.

Por el norte, desde Turbo y Necoclí, Acandí, Matuntugo, río León la veo de marirrío y el Suriquí… linda loma que atalayas mi región.

Y subiendo el cauce serpentino del Atrato entre inmensos pangamales dejo atrás los manglares de Tanímo y en el fondo: el Cuchillo en el paisaje.

En el parque natural Los Katíos el salto magistral del río Tilupo es la altiva belleza en los baldíos… es un signo de paz al hombre culto.

Aún, más allá de la bifurcación del que guarda la estirpe del gambiano oigo cumbia, mapalé, bunde y el son… herencias de mi ancestro africano.

Urabá! bella como se la mire desde donde se admire es primorosa Urabá, haces que por ti suspire porque en ti la belleza es dolorosa.

Tu fauna, tu flora, tus mujeres tus playas, tus barcos, tus paisajes… son la esencia romántica de amores y consigna de paz en mi mensaje.

TOMAS CORPAS DIAZ